sábado, 4 de abril de 2009

Al Padre de la Democracia RA

Para el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín y para mis seres queridos.


Hubiera querido ir al Congreso y a la Recoleta, el cementerio donde descansarán tus restos, Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, querido, querido Presidente de los argentinos.
Ha sido tu gobierno 1983 – 1989, el primer período constitucional, después de muchos años de una cruel dictadura.
Bien se está diciendo por estos días que sos Padre de la Democracia, ya la que instauraste y luchaste incansablemente desde la presidencia y desde el llano para conservarla.
Hubiera querido despedirte más de cerca, pero los 21 años que tenía cuando murió Perón, el 1º de julio de 1974, quedaron en aquel año. Hoy, 2 de abril de 2009, con 55 años todavía, no estoy para hacer un esfuerzo tan grande, y pese a que soy radical, no peronista, la ironía de la vida hizo que fuera a despedir al Gral. Juan Domingo Perón, y no a Ud., a vos.
Me emocioné profundamente aquel 1º de julio de 1974, en el que también moría la abuela de quien fuera mi marido, Ángel Luis Rossi. Él, según me contó, le pedía aquél día a su abuela que le posibilitara conocer una buena chica para casarse. Y aparecí yo, unos meses después, y nos casamos y estuvimos juntos hasta el 2001, 26 de julio… Dios mío, no puedo no recordarlo.
No lloré cuando murió Perón, pero la sensación espeluznante que tuve ese día en el Congreso y que nacía de mis entrañas, resultaba indescriptible. Fue en el momento que pasó el cortejo fúnebre y todos decían al unísono “se siente, se siente, Perón está presente”.
Desde el lunes 30 de marzo de 2009, en que supe que tu estado de salud había empeorado con una neumonía y sabiendo que tu final estaba tan cerca porque tenías cáncer de pulmón con metástasis en huesos, he rezado mucho y mi llanto fue incesante al saber de tu muerte a las 20:30 hs. del día 31 de marzo. He llorado tanto que mis ojos están hinchados aún.
Y si bien no pude ir, allí estuve, es como si hubiera estado, vibrando como cuando en tu campaña del 83 recitabas el Preámbulo de la Constitución Argentina. Estuve junto con sol que apareció de a ratitos y junto con el arco iris completo que coronó la cúpula del Congreso, que se dejó ver justo hoy casi inexplicablemente y como una señal, mostrándote Dios el camino al cielo, que lo tienes ganado, hombre honesto, solidario y con cuantos calificativos buenos más podría nombrarte.
Me emocioné mucho, tanto más, con abundantes lágrimas, con lo que dijeron en sus discursos de despedida, en el Salón Azul del Congreso de la Nación donde se te ha velado, tu Vicepresidente del 83, Víctor Martínez, los Senadores radicales Sánz, Morales, el Ing. Julio Cobos, Vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo, el ex Presidente de Brasil Sarney y en Recoleta hablaron entre otros, Graciela Fernández Meijide, Cafiero, el ex Presidente de Uruguay José María Sanguinetti y muchos otros que hablaron con palabras inolvidables, como lo hizo la Presidenta Cristina Fernández, desde Londres. Está de viaje, para asistir a las reuniones del G 20, qué será? Alguna reunión importante.
“Todos hablan muy bien” diría mi marido, pero ninguno habló con la excelencia con que lo hizo el Dr. Ricardo Balbín cuando le hizo su despedida al Gral. Juan Domingo Perón. Recuerdo que terminaba diciendo, “un viejo adversario viene a despedir a un amigo”.
Y recordando, si de recordar se trata, recuerdo aquel 2 de abril de 1982. Con mi madre íbamos en un taxi al “monte pío”, al “banco pignoraticio”, al banco municipal, a empeñar alguna alhaja, que ya entonces cobraban unos intereses muy altos y había dejado de ser “monte pío”. Observábamos a muchas personas en las calles agitando alegres unas banderitas argentinas y decíamos, que pasará? Había ocurrido el desembarco de nuestras tropas en Las Malvinas. Recuerdo que mi marido decía que era una locura, supe hoy que Alfonsín decía que era una aventura.
Se podrán ver mi marido y Alfonsín? Y mi madre, y mi padre? que fue un radical de la primera hora… se podrán ver todos los que ya partieron? “haberá Europa”? Así decía un paisano, según lo contaba mi marido. Europa hay paisano, lo que no se si habrá algo después. La muerte es un misterio, como no lo es la vida, como lo es el origen de la vida.
La muerte impone decía la abuela de mi marido, aquí nombrada. La muerte me pone muy triste, estoy muy triste. Es uno de los precios que se pagan por estar viva.
Amo la vida y ojala pueda vivirla más intensamente, no tan postergada y sola.

Y decía Gustavo Adolfo Becker “… ¡Dios mío que solos se quedan los muertos!”

Silvia Cristina Spadera.
2 de abril de 2009, miércoles, feriado.

1 comentario:

Agata Siri dijo...

Holaz !! tanto tiempo, bueno al final me hice un blog jeje, tenia otros pero nunca los utilizaba ahora a este si si.
Muy bueno lo que escribio y si alfonsin fue el padre de la democracia, no hay otro.
Espero que pase un lindo finde, que haya podido ir a votar sin ningun problema, mucha suerte, bechosss, pacese, despues me cometa jeje.