Descubro hoy, 25 de octubre de 2008 8 a.m. que si hay gorriones todavía, que endulzan mis oídos con su trino, en este insomnio de las 8 a.m. Insomnio más tardío que en otro tiempo y que a veces representa mi horario de “amanecer y despertarme”… y otras muchas es interrupción en el sueño, que como ya he dicho, no es esquivo pero sí entrecortado, y a ello ya me he acostumbrado. Es que me acuesto tarde, y, necesito recuperarme… Dormir un par de horitas más, no viene nada mal y que junto con las “siestitas” que me hago cuando vuelvo del cole, cansadadita, que los ta y cinco no son de balde, se completa mi cuadro de descanso, mi dormir…, mi soñar…
Por cierto sigo soñando, despierta con los ojos cerrados y con los ojos abiertos… y también durmiendo. A estos sueños los escribo para grabarlos en mi mente, porque si no los pierdo, se esfuman, y no pocos son hermosos. Lo mismo me pasa con mis palabras inspiradas, desaparecen si al papel no las he volcado en el preciso momento en que aparecen.
Volviendo a los pájaros que de alguna manera me signaron… algo que antes no ocurría, o por lo menos mi memoria no lo registra, es escuchar a las torcazas algunas mañanas, tempranito, que me traen su recuerdo y el de los amaneceres en el campo, juntos. Y algo que está perdido pero no olvidado, ligado al recuerdo de mi madre, el canto del ruiseñor de las 5 a.m., o sería una calandria? que me repetía, en San Camilo, Silvia, Silvia, Silvia, aquel 9 de diciembre, hace 21 años. Fue la primera vez que lo noté y también lo he escuchado por mi barrio, este Palermo eterno, tan cambiado. Será que me nombra más temprano y estoy dormida y no logro escucharlo? Después de todo hace rato que no estoy despierta a las 5 a.m. Que no me nombraba? acaso el venteveo, o será benteveo? cuando “anuncia” lluvia no dice? “bicho feo caranchosao, tirate al río y pesca un pescao”. En verdad hace tiempo que tampoco escucho al Pitangus Sulphuratus, (así se llama, lo busqué en internet), debe ser que los ruidos del "progreso" también confunden el canto de los pájaros y mi oído.
Todo es diferente, Dios mío, todo está cambiado. Las estaciones no se definen tanto como en mi infancia o en mi adolescencia, la primavera llega con temperaturas de verano, algunos días parecen otoño, incluso invierno, y en verano algunos días son fríos, destemplados. Y en otoño, primavera… el lío lo tiene hasta la naturaleza. Confusión total, la de los árboles, la de las flores, la de los pájaros, la de las mariposas. Y la mía?, cómo no mencionarlo!. Por la indiferencia que recibo en algunos casos, que no creo merecer… pero nada puedo hacer, esto es así. Y, parafraseo algo que dice mi amiga de toda la vida, y que lo decía su padre, “el interés es la medida de la acción”, lo cual me da penita que así sea. De lo que estoy segura es que, amorcito no me falta, lo siento, lo percibo, lo merezco y lo devuelvo con el alma, que pongo en todas las cosas… y dudas no me caben en este instante, Morfeo me está abrazando y yo estoy bostezando. Me volveré a dormir en compañía de mi gato, que duerme a mi lado, acurrucado, en mi almohada. Después nos iremos al sol, que ya comienza a esperarnos como lo esperamos todo el invierno, y hoy que es sábado, si puedo, iremos doble jornada, mañana y tarde, porque I follow the sun, como mi madre.
Y reabro esta página, hoy domingo 26 de octubre de 2008. Ya casi son las 5 a.m. Insomnio de otro tiempo, hacía mucho que no estaba, hasta tan altas horas de la madrugada, y de no creer, juro que es verdad, cuando ya me disponía a dormir, apareció el pájaro que me llama… Silvia, Silvia, Silvia.
Silvia Cristina Spadera




